En 2026, la moda ha decidido romper con la discreción. Tras años dominados por el minimalismo y el llamado “lujo silencioso”, emerge una nueva narrativa estética que apuesta por todo lo contrario: el exceso con intención. Su nombre es glamoratti, y representa el regreso de una elegancia audaz inspirada en el imaginario de los años ochenta.

Lejos de ser una simple nostalgia, esta tendencia propone una reinterpretación contemporánea del lujo. No se trata de copiar el pasado, sino de recuperar su actitud: presencia, dramatismo y una clara voluntad de destacar.

Durante las últimas temporadas, el lujo había girado en torno a la sobriedad: colores neutros, líneas limpias y ausencia de elementos llamativos. Sin embargo, ese lenguaje comienza a mostrar señales de agotamiento.

El glamoratti surge precisamente como reacción a esa estética contenida. Su propuesta es clara: más volumen, más brillo y más carácter. Es el paso del “menos es más” al “más es más”, pero con una construcción visual mucho más estratégica.

Los códigos del nuevo lujo exagerado

Esta tendencia se reconoce fácilmente por una serie de elementos clave:

  • Siluetas estructuradas con hombros marcados
  • Prendas de cuero, terciopelo y tejidos con textura
  • Accesorios de gran tamaño, especialmente en tonos dorados
  • Colores intensos y contrastes llamativos
  • Volúmenes amplios combinados con cortes ajustados

Todo está diseñado para proyectar una imagen de poder y sofisticación. No es casualidad que muchas referencias provengan de íconos como Grace Jones, Diana Ross o Princess Diana, figuras que convirtieron la moda en una declaración de identidad. El glamoratti no se limita a la ropa. Es una forma de ocupar espacio. En contraste con el lujo silencioso que buscaba discreción, esta tendencia reivindica la visibilidad. Vestirse deja de ser un acto neutral para convertirse en una herramienta de expresión personal. Las nuevas generaciones, especialmente millennials y Gen Z, han adoptado esta estética como una forma de romper con la uniformidad visual de los últimos años.

Pasarelas que confirman el cambio

Grandes casas como Saint Laurent, Gucci y Chanel ya han incorporado estos códigos en sus colecciones recientes, apostando por siluetas más teatrales, materiales opulentos y una estética que recupera el poder visual de décadas pasadas.

Este respaldo confirma que no se trata de una tendencia pasajera, sino de un cambio de dirección dentro del lujo global.

El auge del glamoratti deja una conclusión clara: el lujo ya no busca pasar desapercibido.

Después de años de contención estética, la moda vuelve a entenderse como espectáculo, identidad y presencia. En un mundo saturado de imágenes, destacar vuelve a ser un valor.

Fuentes: El Espectador (2026) Vogue España Glamour España EFE / Infobae

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