En medio de la transformación digital que atraviesa la industria de la moda a nivel global, el sector colombiano de prendas de control está consolidando una posición estratégica que va más allá del mercado local. Lo que antes era un nicho asociado principalmente al consumo interno hoy se proyecta como una categoría con alcance internacional, impulsada por el crecimiento del comercio electrónico y por la reputación del país como referente en ingeniería textil aplicada al cuerpo.Un reciente informe publicado por Semana evidencia este cambio a través del caso de la compañía Entallarte, que ha logrado expandir su operación digital a seis países de América Latina y proyecta alcanzar la venta de un millón de fajas exclusivamente a través de canales de e-commerce en 2026.Este crecimiento no ocurre en un vacío. Está directamente conectado con la evolución del comercio electrónico en Colombia, que alcanzó cifras históricas en 2025 con ventas superiores a los 145 billones de pesos y una proyección de crecimiento cercana al 16 % para 2026, impulsada en gran parte por el sector moda.En este contexto, las fajas colombianas han encontrado en el canal digital una vía eficiente para posicionarse en mercados internacionales sin depender exclusivamente de estructuras tradicionales de distribución.El caso de Entallarte es particularmente revelador. La compañía ha comercializado más de 1,6 millones de prendas y solo en el último año vendió alrededor de 250.000 unidades, manteniendo un crecimiento anual del 14 %. Este desempeño no solo refleja una demanda sostenida, sino también una capacidad operativa que ha sabido adaptarse a los nuevos hábitos de consumo.Detrás de estos números hay un cambio estructural en la forma de vender moda. A diferencia de modelos tradicionales basados en intermediarios, la empresa ha construido una arquitectura digital que le permite controlar directamente su plataforma, gestionar datos de usuarios y optimizar su logística en mercados como Ecuador, República Dominicana, Guatemala, Costa Rica, Chile y Colombia.Este enfoque basado en datos no solo mejora la eficiencia operativa, sino que redefine la relación con el consumidor. La personalización de la oferta, la segmentación de audiencias y la capacidad de responder en tiempo real a las preferencias del mercado se convierten en factores clave dentro de una industria cada vez más competitiva.Uno de los aspectos más relevantes de este fenómeno es la forma en que el producto colombiano ha logrado posicionarse en el exterior. La percepción de calidad, asociada a la experiencia del país en confección de prendas de control, se ha convertido en un activo estratégico. Colombia no solo produce fajas, sino que ha desarrollado un estándar técnico que combina compresión, comodidad y diseño, elementos que responden a una demanda global cada vez más sofisticada.Según declaraciones de la compañía, la aceptación del producto en mercados internacionales se explica precisamente por esta combinación de innovación y conocimiento técnico, respaldada por el desarrollo de materiales inteligentes que garantizan bienestar sin sacrificar funcionalidad.Sin embargo, el comportamiento del consumidor no es uniforme. Uno de los hallazgos más interesantes del proceso de expansión es la segmentación de la demanda según el país. Mientras en Colombia predominan las fajas completas, en Ecuador lideran las cinturillas; en República Dominicana destacan los enterizos seamless; en Guatemala y Costa Rica los bodies de compresión, y en Chile los shorts de control.Esta diversidad confirma que el crecimiento no depende únicamente de la calidad del producto, sino de la capacidad de entender las particularidades de cada mercado y adaptar la oferta a esas dinámicas.El auge del e-commerce en este segmento también se conecta con una transformación más amplia dentro de la industria de la moda. Las prendas de control han dejado de ser vistas como productos exclusivamente funcionales para convertirse en parte del concepto de “lifestyle”, integrándose en el día a día como una categoría que combina estética, bienestar y rendimiento.Este cambio de percepción amplía el mercado potencial y permite que las fajas trasciendan su uso tradicional, posicionándose como una prenda versátil dentro del armario contemporáneo.Además, el crecimiento de este tipo de empresas evidencia un fenómeno más amplio: la capacidad de las marcas latinoamericanas para competir en escenarios internacionales a través de modelos digitales. En lugar de replicar estructuras tradicionales, están construyendo sistemas basados en datos, eficiencia logística y conexión directa con el consumidor, lo que les permite escalar con mayor rapidez.La proyección de alcanzar un millón de unidades vendidas en 2026 no es solo una meta comercial. Es un indicador del potencial que tiene la industria colombiana para consolidarse como un actor relevante en el mercado global de la moda, especialmente en categorías donde el conocimiento técnico y la especialización marcan la diferencia.En un entorno donde la digitalización redefine las reglas del juego, el caso del e-commerce de fajas colombianas demuestra que el crecimiento no depende únicamente del producto, sino de la estrategia que lo respalda. La combinación entre innovación textil, comprensión del mercado y dominio del canal digital está configurando un modelo que podría replicarse en otras áreas de la industria.Lo que está ocurriendo no es un fenómeno aislado. Es una señal clara de cómo la moda colombiana está evolucionando hacia una lógica más global, donde el origen deja de ser una limitación y se convierte en un valor diferencial. En ese proceso, el e-commerce no es solo un canal de venta, sino una herramienta de posicionamiento que redefine el alcance de la industria.FUENTESSemana Portafolio El Colombiano Navegación de entradas Color, silueta y prenda: las claves que están definiendo la moda en primavera de 2026 Killari Art el lujo latinoamericano que redefine la identidad